MOTIVACIÓN

En el mundo alrededor de 1/3 de los alimentos son botados a la basura, es por esto que mientras aumenta la cantidad de personas que hábitan la tierra (y que necesitan alimentarse) y la cantidad de suelos aptos para los cultivos disminuyen (por la desertificación, aumenta el tamaño de las ciudades, entre otros factores) toma una real importancia preocuparse en disminuir las mermas y desperdicios de alimentos que se generan en la sociedad.

 

Mientras que, en Chile y Latinoamérica somos una potencia en producción y exportación de fruta fresca, se produce una alta cantidad de desperdicios y mermas en toda la cadena de comercialización y por lo general termina en la basura. El problema que tiene un gran número de frutas para su disposición final, es el contenido de agua que presentan y que en algunos casos puede llegar sobre el 80% como es el caso de ciruelas, manzanas o melones (por citar algunos ejemplos).  Por lo que, al ser manejados en forma tradicional como el resto de los desechos, es decir acumulados en “cerros de frutas”, por acción de la gravedad y el peso mismo de este material ejerce presión hacia abajo aplastando la frutas, produciendo líquidos percolados de difícil manejo para cualquier empresa, aumentando los costos de almacenamiento y transporte. Y lo que es peor, son líquidos percolados que pueden contaminar aguas superficiales y subterráneas. Además, con esto se producen gases efecto invernadero y otras externalidades negativas que pueden terminar en daños al medio ambiente y la salud de las personas.

 

Para evitar este desperdicio hemos desarrollado el concepto de Biorefinería de frutas para concentrar algunos compuestos nutricionales de las frutas feas antes que comience el proceso de putrefacción para transformarlo en un suplemento/alimento funcional con un alto contenido de fibra dietética (<70%), antioxidantes (< 30.000 ORAC) y con presencia de fitoesteroles, sin generar nuevos residuos sólidos.